Cuando el parche no es la primera opción en un ojo vago.

Cuando el parche no es la solución, cuando no existen optometristas en la Sanidad Pública suceden hechos que comparto con vosotros.

Hay un dicho popular que dice que " para atrás ni para tomas impulso". No creo que deba ser así. Echar la vista atrás no solo hace reafirmarnos en el camino elegido, sino darnos cuenta de no volver a caer en errores cometidos.

Ordenando archivos de un lápiz óptico, me encuentro un escrito que solicité a un padre a comienzos del 2014, cuando aún ejercía en Las Palmas de Gran Canaria, solicitándole que relatase su caso manteniendo el anonimato.

El documento que me envió nunca lo publiqué, la situación y mi marcha de Las Palmas de Gran Canaria  ( Centro Insular de Optometría Comportamental y del Desarrollo- CIOC) por motivos de salud, no me dejó más opción que priorizar en mi y volver a mi tierra natal, Castellón. 

Hoy, 25 de julio de 2017, tras más de 4 años de mi primer contacto, allá por marzo del 2013, rescato estas palabras que hasta hoy han sido " mías".

Este es un relato que  refleja la importancia de la presencia del optometrista en la Sanidad pública y el trabajo multidisciplinar, desde el momento del diagnóstico de cualquier anomalía visual, hasta el proceso de intervención terapéutica.

La realidad actual, a día de hoy, es que en algunas comunidades autónomas existe la presencia del optometrista ( aunque no de forma normalizada, como puede ser un logopeda o un fisioterapeuta, sanitarios al igual que el optometrista). En otras comunidades estamos como estatutarios y esperando a crear las plazas. Y en otras comunidades autónomas, ni tan siquiera eso.
Del mismo modo, cualquier alumno no puede beneficiarse de los procesos de rehabilitación e intervención visual que necesitan los niños con anomalías visuales o dificultades en el aprendizaje en los centros educativos, pues la figura del optometrista como el profesional competente para la realización de dicha rehabilitación visual ( terapia visual), no existe.

Sea este escrito, como ejemplo de la realidad que vivimos los optometristas y terapeutas visuales.

El acertado diagnóstico en el caso de las anomalías visuales ( estrabismo, ambliopía....etc) como en la intervención, el papel del optometrista es crucial. Y en donde por desgracia, no es un echo aislado, ni tampoco es aislado listas de espera en oftalmología de más de tres meses en la sanidad pública.

Sea este emotivo escrito de una familia que durante el 2013 y parte del 2014 formaron parte de mi vida. Quienes trabajamos con determinado pacientes sabemos de la desesperación ante situaciones de salud que consideramos hasta el punto de inaceptables, por lo que decides echar toda la carne en el asador, porque ellos lo merecen. Porque ellos merecen de cada uno de nosotros, lo mejor.

Hoy ha sido el día de volver a leer una historia real de hace 4 años. 

La mejora de esta niña no hubiese sido posible sin la intervención multidisciplinar: el oftalmólogo, el fisioterapeuta/osteópata, el optometrista y el docente. Y como no su pilar, el principal motor emocional de cualquier niño: la familia.

Desde la distancia y con la emoción de esta nueva lectura. Gracias.





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